viernes, 21 de agosto de 2009

La Saga de la V Voladora (R. G. Wolffer)


Perturbador. No es el caso a resolver, consistente en mujeres que aparecen cruelmente descuartizadas y los pedazos de sus cuerpos, bañados en sangre, regados en las habitaciones donde yacen.
Perturbador. No porque el protagonista y héroe de la novela sea un necrófilo de primera y disfrute de fornicar con los troncos que antes formaban un cuerpo femenino.
Perturbador. No porque haya una vagina voladora cuyos colmillos están listos para descuartizar a cualquiera que se meta en su camino.
Perturbador. No tanto por la híper violencia y la brutalidad extrema de muchas de sus imágenes. Como por ejemplo, cuando Serapio viola a una vampira-teporocha monstruosa, para después pegarle un tiro en la cabeza e irse sin el menor asomo de culpa.
Perturbador. Ciertamente no por ciertos detalles como la vecina idiota que es violada por varias caguamas (vendida por sus propios hermanos, por cierto).
Perturbador. Lo que realmente resulta perturbador, es la sonrisa que tienes a lo largo de las setenta hojas del libro y los lapsos en los cuales una pequeña erección se asoma por allí abajito…
Cuando encuentren este título del maestro Rafael Guzmán Wolffer no duden en adquirirlo. Heredero directo del Marqués de Sade y Rabelais, la irreverencia y sentido del humor escatológico de esta obra les atrapará desde la primera hoja. ¿Escandalizar? Nah, vivimos una época donde la realidad supera con creces cualquier ficción. Donde el noticiario de Dóriga vuelve fabulas para niños esta clase de novelas. Vayan por ella: Si dicen que se las recomendó este blog chance les hagan un 20% de descuento.
Nah. Es broma.

viernes, 17 de julio de 2009

Los Chocorroles

Les voy a contar una ironía que si la ven sin prejuicios resulta bien graciosa. David era el patito negro de su familia. Y digo que es graciosa, porque su familia y su -ejem- padre eran localmente conocidos por lo prieto de su piel (cuando venian caminando juntos solian gritar "ahí vienen los chocorroles). Su progenitor, para variar con los sinonimos, Don Andres, era apodado Don Chocolate; mientras que su hermano mayor, Gabriel, "La Sombra". Es horrible vivir en los fraccionamientos, verdad. Pues bueno, aquí tenemos al patito negro, David, que era un verdadedor querubin, sus ricitos rubios, su piel blanca y muy fina; todo lo opuesto a su otro broder, Miguel, que tenía la cara grasosísima y colonizada por una gran multitud de furunculos e imperfecciones (¡ja!) "barros, espinillas y acne: que feo se ve". No'mbre si les digo que las colonias lumpen nunca las olvidas, no a lo gratis, los "nuevos ricos" se vuelven los mas feroces e intolerantes hacia las clases mas jodidas. Pero bueno, ¿en que iba? Claro, David era el apestado de su familia. Excepto por su madre, doña Blanca, una hermosa mujer, la mas bella de espiritu que ha existido en el mundo o al menos que existe en esta historia. Ella lo protegia y cuidaba con gran amor. Y es que Davidcito vino un poquito frágil (sólo en la niñez, como mas adelante constataran) Pasaba noches enteras desvelada a su lado, haciendo que crezca el resintimiento de Don Andrés hacia el infante. Aun así, David fue un niño bien despierto: le encantaba brincar de allí para alla y mostraba grandes tendencias a convertirse en lider. Con los niños de la colonia, por supuesto. Porque en su casa era el chalan de todos -cuando la madre no estaba, que era lo mas del tiempo- Ese albino, vete por unos doritos, dame el dinero, pagalo tú pinche lechoso, nones, ¿cómo que nones? ¡Carajo! Le jalaban los pelos y a punta de patadas salía a la calle, llevando alguno de sus luchadores de juguete para empeñar en la tienda (cuando doña Blanca se enteraba los recuperaba). A pesar de los malos tratos, David, nunca sintió rencor hacia sus hermanos. Sabía que en el fondo le querian, y para serles sincero. Sí, le querian, pero la envidia es cabrona. Así que las tardes y los días pasaban de esa forma, mientras Doña Blanca se la pasaba de criada de casa en casa. Estaba pasando por un mal momento, pues las nuevas familias preferian muchachitas sin experiencia para poder explotar mejor. Así que no tardaba mucho en la casa donde encontraba trabajo y la llegada de una quinceañera inexperta (eufemismo) y el regreso a su casa en busca del periodico. Ese era el ciclo de su vida. Pensar que nueve años atras (justamente la edad de davidcito al momento de este recuerdo) todo era diferente. Todo por culpa del incidente, si no hubiese sido por él la familia tendría suficiente estabilidad economica, pero sobre todo emocional. Don Andrés no tendría que partirse el lomo diez horas en los camiones metropolitanos sólo para llegar encabronado y repartiendo golpeas a diestra y siniestra (sólo en esos momentos habia ecuanimidad entre los siete hijos). A ver, pinche escritorzuelo, estoy de acuerdo que la idea de esto es crear un folletín, pero no mames, te está saliendo una novela de Televisa hecha y derecha, puta, pero si ya me estoy imaginando a Lucerito y Thalia juntas llorando en la calle, a ver si le bajas no, sólo me hace falta sacar un violin. De acuerdo, pero nada más quiero recalcar que la situacion aquí expuesta no fue creada por mí, es decir, joder, en la calle está mil veces peor. En ese sentido, el presidente y los senadores han resultado mejores escritores de melodrama que yo. Pero bueno, continuemos con Davidcito y su familia: en resumen: nueve integrantes: Doña Blanca, mamá, Don Andrés, papá y los siete hijos en orden de aparición: Gabriel, Miguel, Rafael, Ezequiel, Manuel (gemelos), Israel, David. como habran podido deducir, ambos padres eran muy catolicos. Estas familias parecen sacadas de un mismo molde. El padre, don Andrés les abandonó cuatro años atrás, y fue un desastre. Uno de esos traumas que te impiden disfrutar la vida el resto de ella. La pobre doña Ana permaneció en el suelo, bañada en sangre ante los ojos aterrorizados de David, Israel, Ezequiel y Manuel. Mientras el autor de sus días abandonaba la casa para siempre. Los jovenes se arrodillaron junto a su madre, como si fuera una virgen y ella los abrazo a todos juntos, sus brazos se alargaron de una forma asombrosa. Nunca mas volvieron a saber de él. Afortunadamente -en el lado económico- Gabriel y Miguel ya trabajaban y podían ayudar al sostenimiento familiar. En muchos aspectos mejoró la condicion de todos, pero definitivamente algo se había fracturado irremediablemente. Todos se habían vuelto mas taciturnos, rencorosos, pero de una forma fría. Doña Blanca continuo cambiando de trabajos y subsistiendo durante tres años, al cabo de los cuales, murio. Los siete hermanos costearon su entierro y vieron todos los requirimientos necesarios para el funeral. Pocos asistieron, en su mayoría, vecinas y amigos de los jovenes. Gabriel tomó instantaneamente el control familiar y todos debian obedecerle. Fueron tiempos felices, pensaba David, en la sombra de su celda. Ya un poco menos apestoso y más limpio. Todos vivian como en una comunidad primitiva (esos chocorroles y ese twinky de vainilla seguian gritando algunos), ayudandose unos a otros, al grado que David e Israel continuaron estudiando sin tener que trabajar. Recordaba lo alegres que estaban todos en "La Bananera" y como se abrazaban como nunca lo habían hecho en su vida. ¿qué celebraban? La graduación de de Israel de la prepa. ¿cómo estaran ellos? ¿Se encontraran bien? ¿estaran por ahí, en Guatemala, perdidos igual que él? ¿les habra ido peor? ¿será posible que... En ese momento la puerta crujió, ese drogadicto, ya tienes compañía, uno de los tuyos. Vio entrar a un joven de veinte años, con cara de crudo y sonrisa sardonica, totalmente tranquilo. Tomo asiento a su lado, le midio de la cabeza a los pies, hazte un lado pinche escuincle, y se acostó a dormir en la única cama de piedra de la celda. David permaneció de pie observandolo y sin terminar de comprender todo lo que sucedia.

jueves, 16 de julio de 2009

David tuvo un mal día

La primera reacción de David al despertar fue de sorpresa y despues miedo. Un miedo atroz. No recordaba como había llegado hasta ese terreno baldio. La última imagen que tenía en su cabeza era la de él y sus hermanos tomando cervezas y tequila en el bar "la negrita". ¿Cuanto tiempo había pasado desde eso? Apestaba. Y no me refiero a ese aroma de una jornada sin baño. No, realmente lo que sentía era un hedor insoportable. Estaba meado. Y no solamente de una noche. Notó un extraño bulto en su trasero y descubrió la mierda acumulada de varias cagadas diferentes. Jamás le habia ocurrido algo similar. Probablemente porque jamas habia tomado en su vida. Incluso, con la poca claridad que empezaba a entrar en su mente, se dio cuenta que algo no estaba bien. Bueno, eso era obvio, me refiero a que una borracherra no pudo traerle todo eso. No sabía que hacer primero: limpiarse o analizar como había llegado hasta allí. Demonios, penso, jamas habia estado en este sitio. Sin lugar a dudas, todo era diferente: las casas, la gente que pasaba y lo miraba con asco, los anuncios, el uniforme del policia que le observaba atento, esperando su primer error para entrar a escena. En fin, algo definitivamente no estaba bien. Eso no era Mérida. No encontró por las calles ninguna propaganda política (curioso que fue lo primero que le llamo la atención); las personas eran altas y notablemente escualidas, puro pinche costal de huesos, esto parece un poco Tabasco, incluso Chiapas, pero no Mérida. A ver, a ver, creo que primero debería limpiarme, este hedor es terrible, lo peor que he olido en mi vida. Rascó su cuello, pasó la mano por su cabello, totalmente seco y polvoriento y fue esa misma aridez la que le hizo darse cuenta que tenía sed. Mucha sed. Intento caminar pero las piernas le dolian y -por Dios, que clase de escritor eres, dale un descanso al pobre- ¡No tenía zapatos! sus pies estaban manchados en sangre, probablemente por las piedras y cristales que había pisado. Fue tanto el dolor que sintio que cayo nuevamente a la tierra y la sensación de su mierda removiendose en sus nalgas y piernas le provoco una desesperación cercana a la locura. ¿qué puta madre está pasando? Carajo, ¿sería eso un sueño? ¿Dónde estoy? Se puso de pie a duras penas, con todas las fuerzas que tenía y descubrió que se acercaba a una señora. No la culpen, ni piensen "Vaya mundo en el que vivimos, nadie ayuda al projimo ya" Es decir, comprendala, hombre, viene de hacer las compras, probablemente enojada por el día que le espera, las bocas que alimentar, en un solar casí vacio y de repente se le aparece este tipo con ojos de loco gritando "Ayuda", bañado en sangre, sudor, orines y mierda, con una barba de varios días, qué esperaban. Pues ella igual empezo a gritar y a correr por primera vez en mucho tiempo. El policia, que ya caminaba lejos de allí, pensando que sería un fumador de crack comun y corriente, volteó al escuchar los gritos y acto seguido se dirigió a toda velocidad hacia la señora y el maldito que le seguia penosamente (cojeaba, les recuerdo) Ella, imaginen su tranquilidad y el suspiro que exhalo cuando vio al representante de la justicia: ¡que me matan! ¡Ayudeme! Sacó su macana (no sean malpensados) y sin darle tiempo a explicaciones ¡Señor oficial ayu...! ¡Sopas! que le pega tremendo madrazo a David en plena nariz. David cae al piso y llora. Piensa que se ha vuelto loco, grita que quiere despertar, se retuerce y mientras el policia le propina severas patadas al mismo tiempo que hace sonar un silbato. Casí mágico, porque en ese momento aparecieron más policias (como esos silbatos para perros) listos para socorrer a su camarada. Estaba en grave peligro, ese tipo, casi adolescente, tirado, lleno de sangre, meados y cagadas podía lastimarle. Ahora si, entre todos, moles, que le dan una santa golpiza, que esta sí, definitivamente, no olvidará nunca. Las ampollas y heridas que ya traia de noches anteriores volvieron a abrirse y ahora si, David estaba hecho un Santo Cristo. Ya había dejado de gritar, solamente lloraba, lloraba, lloraba. Sin hacer ruido. Unicamente deseaba que pararan los cerdos, perdon, los policias. Uno, sacó profesionalmente su comunicador y pidió una patrulla. Malditos drogadictos asquerosos decían los defensores de la justicia, uno incluso, tuvo la ocurrencia de escupir un gargajo a David, el cual, en su vida había probado una droga, ni siquiera un pinche cigarro ¡si todos le decian putito en su colonia! Lo única borrachera que se había pegado fue la del día anterior con sus seis hermanos. Aunque para estos momentos ya estaba totalmente seguro que habian pasado mas días desde esa peda con sus broders en aquel putero asqueroso. Es verdad, después de "La Negrita" la continuaron en "La Bananera". El prostibulo con mas fama histórica debido a su dueña, vedette famosa en los sesentas. La patrulla finalmente llego, esposaron a David -puta, como apestas, cabrón- y lo tiraron al asiento de atras. -Creeme, tú vas a lavar los pinches asientos apenas estes limpio, drogadicto de mierda- notó que el acento del policia era demasiado raro, demasiado cantado para ser de Mérida, incluso de México. Disculpe oficial, ¿dónde estamos? El auto arrancó, rumbo al ministerio mas cercano, -segundo distrito para más detalles- y mientras uno daba informes por la radio a su central, aquel que estaba a su lado, soltó una carcajada y le dio un sonoro lapo a David, estos pinches drogadictos, si seras, ya hasta se te olvido donde estás, ¿dónde más, cabrón? Guatemala, hijo de la chingada.

lunes, 15 de junio de 2009

La entrevista


1. El brillante músico y compositor mexicano, Agustín Lara, era comunmente increpado por los medios de comunicación debido a su público consumo de la "hierba milagrosa". Ocasiones en las cuales, dependiendo de su estado de ánimo, los reporteros podían recibir ya sea una respuesta filosófica-iluminadora hasta una mentada de madre. Una de las escenas más divertidas y memorables transcurrió durante una tarde de octubre de 1959, cuando el músico concedía una entrevista en la comodidad de su casa. Hablaron en torno de María Felix, la música europea, las carreras de caballo, (de las cuales Agustín siempre tenía algo que decir) cuando el periodista, siempre ansioso de desmitificar a los idolos populares, le lanzó con una ponzoñosa sonrisa la siguiente pregunta:

-Usted suele jactarse de ser el mejor músico mexicano actual, pero somos muchos los que opinamos que es gracias a la marihuana que puede usted componer sus canciones, ¿es verdad esto, qué opina al respecto?

El maestro, con los ojos vivos -más de la impresión que del coraje- se puso en pie, caminó rumbo a su buró, abrió los cajones y sacó un pequeño envoltorio. Dentro del paquete había una pequeña cantidad de la hierba conflictiva; con un desden inenarrable se la aventó en la cara al periodista y en medio de la confusión de éste, le gritó:

-Ahí tienes pendejo, a ver, escríbeme una canción.

Todos los que presenciamos el incidente coincidimos en que fue una de las grandes escenas de la farandula mexicana; pasaron días enteros en los cuales continuabamos festejando la genialidad y gracia de nuestra estrella nacional. La noticia, por supuesto, fue comentada por todos los periodicos, la radio y televisión. Pero lo curioso es que no fue gracias al periodista, cuyo nombre no recordamos (ni interesa), sino a nosotros: todos los que estuvimos presentes en aquel momento donde la irreverencia, la subversión, la rebeldía y la inteligencia se materializaron en una sola persona. Cuando años después, nos reuniamos en los cafés y conversabamos en torno a aquella entrevista, logramos entender lo que tanto nos impresionó: la sensación de ruptura. De un cambio. De contemplar un pronostico de lo que vendría en años siguientes. Y los sesentas nos dieron la razon.